Efecto Uncanny Valley y el Backlash de la Publicidad con IA: qué está pasando en 2026

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El efecto Uncanny Valley no es una teoría oculta de laboratorio ni un meme de internet. Es una realidad perceptiva: cuando algo creado artificialmente se parece mucho a un humano, pero no lo suficiente, nuestro cerebro deja de generar empatía y empieza a sentir rechazo. 

Este fenómeno fue descrito en 1970 por el roboticista japonés Masahiro Mori para explicar por qué robots casi-humanos resultan inquietantes visualmente. A medida que un diseño se hace casi real, nuestra respuesta emocional cae abruptamente en un “valle” antes de recuperarse si la imitación se vuelve indistinguible. El resultado no es miedo, es una especie de desconcierto emocional: lo vemos “demasiado real para no serlo” y algo no cuadra.

Ese mismo principio está en el centro de la crisis actual de la publicidad generada con IA: cuando una imagen publicitaria es visualmente impecable, pero carece de alma, coherencia emocional o humanidad, el consumidor no solo no conecta, rechaza el mensaje.

¿Qué es el Efecto Uncanny Valley?

El efecto Uncanny Valley describe cómo la respuesta emocional humana a figuras humanoides mejora a medida que su realismo crece —hasta llegar a un punto donde, al estar casi perfectas, pero no del todo, generan una respuesta negativa. Este fenómeno está bien documentado en robótica, animación 3D y visión por computadora.

El ingeniero japonés Masahiro Mori, publicó su teoría en la revista Energy en 1970 con un gráfico conceptual que explica la respuesta del cerebro humano.

Mori, M., MacDorman, K. F., & Kageki, N. (2012).
The Uncanny Valley. IEEE Robotics & Automation Magazine, 19(2), 98–100.
https://ieeexplore.ieee.org/document/6213238

En concreto, este modelo ilustra la relación entre el grado de parecido humano y la afinidad emocional que genera en las personas.

En una primera etapa, cuanto más “humano” parece un objeto, personaje o representación, mayor es la aceptación y la empatía. Sin embargo, al acercarse demasiado a la apariencia humana sin lograrla por completo, la respuesta emocional cae bruscamente: aparece el llamado valle inquietante. 

En ese punto, pequeños errores en la mirada, la expresión, el movimiento o la proporción corporal activan una sensación de extrañeza y rechazo. Solo cuando la representación alcanza una humanidad percibida como auténtica —o claramente deja de intentarlo— la afinidad vuelve a recuperarse.

La razón es evolutiva: el cerebro humano está afinado para detectar señales vitales de bienestar y coherencia emocional. Cuando una figura se acerca al humano sin lograrlo plenamente, eso crea incomodidad, incluso si no hay nada “peligroso” en la imagen.

En este segundo gráfico, incorpora ejemplos visuales concretos que permiten entender por qué el rechazo no es abstracto, sino perceptivo. Esto nos dice que no importa cuánto se invierta en realismo: si la imagen se ubica en ese punto intermedio, la respuesta emocional será negativa. Solo cuando la representación es claramente artificial o plenamente humana la percepción vuelve a ser positiva.

Evolución del gráfico de Mori, M .

¿Cómo se traduce el efecto esto a publicidad?

En publicidad, nuestra empatía se construye con historias, rostros auténticos y situaciones que sentimos reales. Cuando una IA genera una imagen o video que parece humano pero no lo es, se pierde esa conexión emocional vital para que el mensaje funcione. El espectador no siente calidez, confianza ni nostalgia, sino un extraño rechazo inconsciente.

Casos reales de backlash: Coca-Cola, McDonald’s y más

1. McDonald’s y la campaña navideña con IA

En diciembre de 2025, McDonald’s Países Bajos lanzó un comercial navideño generado con inteligencia artificial que representaba escenas de caos festivo con personajes humanos creados por IA. 

Captura del video de la campaña de Mc Donald’s (el video original ya fue retirado por la marcA)

El resultado —con expresiones rígidas, movimientos extraños y tono percibido como cínico y frío— provocó una oleada de críticas en redes y medios. Las reacciones fueron tan negativas que la compañía deshabilitó comentarios y finalmente retiró el anuncio de sus canales. 

Este caso mostró en la práctica lo que el Uncanny Valley predice: imágenes casi humanas con fallas perceptibles generan rechazo emocional en vez de conexión.

2. Coca-Cola y sus anuncios AI-generados

Coca-Cola también se enfrentó a críticas por sus anuncios navideños generados por IA que buscaban reinterpretar su icónico “Holidays are Coming”. 

Captura de la campaña publicitaria de Coca Cola Países Bajos.

Aunque algunos evitaron humanos hiperrealistas y se centraron en animales y camiones, muchos espectadores señalaron que las animaciones eran inconsistentes, los personajes parecían artificiales y la sensación de “calidez navideña” se perdió.  

La discusión se amplificó más allá de lo visual: los críticos argumentaron que, con los recursos que tiene una empresa global, optar por IA en lugar de creatividad humana envía un mensaje frío sobre su inversión en cultura y emoción.

Pero lo de Coca-Cola y Mc Donald’s no son casos aislados, otras marcas también han sido criticadas por sustituir modelos humanos reales con figuras generadas por IA en publicidad de moda o en plataformas de redes sociales, lo que alimenta la idea de que la industria está externalizando emoción a algoritmos en detrimento de la conexión del consumidor. 

Lo que esto nos dice sobre el consumidor actual

El consumidor no es tonto ni retrógrado. Digital natives o no, hay una línea clara entre eficiencia técnica y autenticidad emocional. Cuando las marcas usan IA para reducir costos —por ejemplo en producción audiovisual o fotográfica— y el resultado se percibe como “no real”, se activa el rechazo emocional que el Uncanny Valley describe.

Paradójicamente:

  • Una imagen real tomada con un iPhone puede conectar mejor que una campaña generada con algoritmos, porque transmite imperfecciones humanas que el cerebro interpreta como genuinas.
  • La reducción de costos no puede medirse solo en dólares, sino en impacto emocional y en ventas. El experto Rodolfo Guardia introduce una muy buena pregunta cuando dice que aunque algunas compañías reducen más de $100.000 USD al año en producción con IA, ¿cuál es el costo real en ventas y percepción de marca? 

Voy a tomar sus propias recomendaciones que me parecieron muy acertadas, y agrego algunas más:

Recomendaciones accionables para equipos publicitarios

Si estás pensando una campaña en 2026, aquí están las recomendaciones que separan la eficiencia de la irrelevancia emocional:

  1. Testeo constante (A/B testing)
    Siempre compará versiones generadas por IA con versiones con contenido humano real en newsletters, banners y páginas de producto para medir impacto real en conversiones.
  2. Transparencia con IA
    No ocultes que usaste IA; incluí disclaimers cuando aplique. La honestidad reduce la sensación de engaño y refuerza la confianza.
  3. No sacrifiques humanidad por perfección visual
    La perfección técnica sin alma emocional rara vez convierte. Una foto real con imperfecciones controladas puede generar más conexión.
  4. Usa IA como asistente, no como sustituto
    Las herramientas son poderosas para ideas, borradores y variaciones, pero la estrategia emocional debe venir de creativos humanos sólidos.
  5. Considera el contexto y la historia
    En épocas como la Navidad, nostalgia y calidez emocional pesan más que eficiencia de producción. La IA aún no reemplaza esa sensibilidad narrativa.
  6. Medir más allá de views: métricas de marca y sentimiento
    Monitoreá el alcance y, fundamentalmente, las métricas de sentimiento, compromiso emocional, tiempo de visualización real y conversión de intención.

El marketing con IA ya está entre nosotros y no sirve de nada que, como copywriters lo rechacemos, pero no podemos seguir apostando todo a que la eficiencia sustituya a la emoción humana

El efecto Uncanny Valley no es un cuento de ciencia ficción: es la respuesta concreta del cerebro cuando algo falla emocionalmente. Nuestro trabajo es crear conceptos que persuadan, no que generen rechazo.

Por tanto, no rechaces la tecnología, usala. Pero usala sabiendo qué le pasa al consumidor del concepto que estás creando.Tu mejor apuesta no es producir cada vez más barato, sino producir contenido que los consumidores no solo entiendan, sino que sientan. Con IA podés ganar eficiencia, pero solo la humanidad te da conversión genuina.