¿Puede una IA aprender a ser copy?

  • Home
  • ¿Puede una IA aprender a ser copy?
Ser IA y ser Copy

Ay, esta pregunta perspicaz que me hago tan seguido últimamente y que hoy, motivada por una entrevista que daré en unas horas, me disparó unas cuantas reflexiones que quiero compartir (saco todo el envoltorio del SEO para este caso, solo quiero que me lean las personas indicadas y no Google o ChatGPT). 

Fijate lo que me pregunté: ¿Puede una IA aprender a ser copy? 

No me pregunté si la IA puede reemplazar al copywriter. El juego dialéctico tiene un propósito; no te preocupes que esta entrada de blog es justamente para compartirlo, debatirlo y cambiarlo si es necesario.

Hace poco, mientras chusmeaba una nueva nota que escribí con ayuda de ChatGPT, me hice esta pregunta: ¿Una inteligencia artificial puede realmente aprender? ¿O solamente simula aprender?

Sigo:

¿Basta con entrenarla, alimentarla con nuestros textos, ideas, estilos, y dejarla correr sola como si fuera nuestra versión mejorada ?


Y otra aún más punzante: 

¿Estamos frente a un dilema real o solo frente a un hype más?

Así me imagino muchas veces el ejercicio de escribir con IA: como entrar a una habitación en penumbras, con cientos de versiones de mí misma susurrándome ideas al oído, corrigiéndome los verbos, emulando mis formas. Algunas ayudan. Otras solo imitan. Pero todas me hacen una pregunta:
¿Quién está escribiendo realmente?
Y la respuesta —por ahora— sigue siendo mía.
Porque incluso en un cuarto lleno de inteligencias artificiales, hay una sola que tiene la piel erizada frente a una palabra bien puesta.
Y esa, todavía, soy yo.

La duda no me deja del todo tranquila. ¿Qué pasa si estamos confundiendo “automatización de contenido” con “creatividad aumentada”? ¿Qué lugar queda para el criterio, el oficio y la intuición que desarrollamos como copywriters?

No tengo una respuesta cerrada, pero sí fui al hueso del asunto. Me respondí con otra pregunta, esta vez, como si se la hiciera directamente a ChatGPT:

“ChatGPT, vos, una inteligencia artificial. Yo te entreno para que respondas sobre ciertos temas, generes ciertos contenidos, incluso adoptes un tono. Ahora: ¿solo vos podés ir creciendo en conocimientos, generando nuevas propuestas por tu cuenta, o necesitás sumar otras herramientas tecnológicas? ¿Cuál sería?”

Y ChatGPT me contestó esto:

“Te respondo desde adentro del asunto…”

GPT-4 (la tecnología que usa ChatGPT) no aprende por sí misma en tiempo real. No tiene eso que llamamos imaginative learning. O sea, no se transforma ni evoluciona sola.
Para que una IA realmente se adapte, personalice respuestas, o genere contenido cada vez más preciso, hay que sumarle otras capas. 

Acá te las cuento:

RAG (Retrieval-Augmented Generation)

Es un sistema que conecta al modelo con fuentes externas de información. Lo hace capaz de buscar y traer contenido actualizado o específico desde bases de datos, documentos, sitios, etc.

Por ejemplo, cuando entrenás una IA con tu base de contenidos de marca y responde como si fuera parte de tu equipo.

Memoria o personalización continua

Implementaciones como Delphy —una IA que usamos para los libros vivos de Génesis para un futuro digital— permiten que el modelo recuerde cosas sobre el usuario, su estilo, sus intereses.  Eso no es aprendizaje real, pero sí lo más parecido a una IA que te conoce.

Fine-tuning (Entrenamiento personalizado)

Esto sí es aprendizaje: cargás tus textos, tu forma de escribir, tus glosarios, tus manifiestos, y el modelo aprende a hablar como vos. Literal.

Integraciones externas (APIs, CMS, CRMs, etc.)

No le enseñan a pensar, pero la hacen más hábil. Le permiten interactuar con otras plataformas (WordPress, Notion, Zoho, etc.) y ejecutar acciones. 

O sea, se vuelve operativa. Casi como tener un robot que edita, publica y actualiza sin llorar por el deadline.

Agentes autónomos

Son modelos de IA que pueden planificar, ejecutar tareas y hasta tomar decisiones básicas. Aprenden por refuerzo, prueban, miden y ajustan.

Entonces… ¿puede una IA escribir como un copywriter?

Puede imitar. Puede hilar fino si la entrenás bien. Puede ayudarte muchísimo si sabés lo que querés decir, pero no tenés tiempo de escribirlo.


Lo que no puede es crear criterio. No puede vivir la contradicción ni sentir el vértigo de publicar algo que no sabés si va a funcionar.

Y eso, para mí, sigue siendo una diferencia irrenunciable.

El dilema de si la IA puede o no aprender como un copy todavía no grita fuerte en nuestro mundillo, pero está ahí, rondando en cada prompt que escribimos, en cada borrador que editamos, en cada cliente que nos dice “¿esto lo hiciste con ChatGPT, no?”.

La diferencia no está en si usamos IA.

La diferencia está en cómo, con qué propósito y con qué criterio.

¿Y vos? ¿Ya te hiciste esa pregunta?

×